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Desde un país que sufre la pandemia, la ministra para el Desarrollo Comunitario de Papúa Nueva Guinea, Carol Kidu, agradece la labor de religiosas, sacerdotes y misioneros católicos.
REDACCIÓN HO / ACIPRENSA.- La ministra para el Desarrollo Comunitario de Papúa Nueva Guinea, Carol Kidu, declaró en un fórum de las Naciones Unidas realizado en Melbourne (Australia), que las religiosas, sacerdotes y misioneros católicos que trabajan en el sector sanitario son "héroes no reconocidos" en la lucha contra el SIDA.
Según informó la agencia Fides, en Papúa Nueva Guinea un gran número de hospitales son administrados por la Iglesia Católica y gracias a la labor católica el número de nuevos casos de VIH está siendo controlado e incluso puede disminuir.
Fides indicó que "el fórum de la conferencia de las Naciones Unidas fue presentado por dos religiosas que trabajan como enfermeras, obstetricias y asesoras sobre el HIV, y por un sacerdote que trabaja como cirujano. Todos trabajan en las zonas más remotas de las Highlands, donde la difusión del HIV está más concentrada, y donde la violencia tribal y doméstica se encuentra en proporción a la epidemia".
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El Vaticano destina 1,2 millones de euros a la prevención del SIDA
La mayor parte de las contribuciones ha sido destinada a África. Propaganda Fide donó 300.000 euros al apoyo a los refugiados
La Congregación para la Evangelización de los Pueblos ha destinado más de 1,2 millones de euros a 131 centros de prevención y de tratamiento de enfermedades del sida presentes en 41 países. Lo cuenta Zenit.
Esta ayuda ha sido posible gracias a un generoso benefactor, informa la agencia vaticana Fides, que depende de esta congregación.
La mayor parte de las contribuciones ha sido destinada a África, donde 104 estructuras de 24 países han recibido ayuda, seguida de América, con 14 centros de asistencia en 6 países, Asia, con 11 estructuras de 9 países, y Oceanía, donde 3 centros de dos países han recibido ayuda.
El sida es una de las epidemias más extendidas en el mundo, especialmente en África. A pesar de las nuevos logros médicos y del descubrimiento de cada vez más medicamentos eficaces, la enfermedad se cobra cada año muchas vidas.
En este sentido, resulta muy importante promover los programas de prevención para hacer comprender a la población los riesgos que se derivan del contacto, sobre todo íntimo, con las personas portadoras del virus.
Por otra parte, el dicasterio misionero ha destinado casi 300.000 euros al apoyo a los refugiados, sobretodo de la región de Likouala, en la República del Congo; de Darfur, en Sudán; de Kilwit, en la República Democrática del Congo, y de Gulú, en Uganda, y a las víctimas del terremoto de Haití.
Los refugiados, que viven en condiciones miserables y pasan hambre, son otro desafío presente en numerosas partes del mundo a causa de las guerras y las catástrofes naturales.
Ayudarlos no es sólo un gesto de caridad cristiana, sino también un signo de solidaridad dictado por la justicia social a la que tienen derecho todos los pueblos.
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